A quien le competa, las mujeres somos criaturas especiales, mitológicas (Y no porque seamos viejas), sensibles, perceptivas, picaras, ingenuas, brillantes, fuertes, dóciles, una diversidad infinita de personalidades múltiples.
Somos pilar indiscutible del hogar y la familia, somos mama de nuestro propio marido, hermana de nuestros hijos y madre de nuestra madre.
Aunque la batalla se haya perdido seguimos luchando, somos como el Ave Fénix, nos levantamos de nuestras propias cenizas, nos jugamos por los nuestros, siempre creemos que todo puede cambiar y ser mejor (aunque nos equivoquemos mil veces), para algunos somos necias o cursis, porque seguimos apostando al amor y el matrimonio. Resistimos a la traición, soportamos la mentira y sobrellevamos el engaño con dignidad y fortaleza.
Reconozco que somos multifacéticos, podemos ser: rosa o espina, oscuridad o luz, guerra o paz, pasión o indiferencia, infierno o paraíso, tormenta o calma, amor u odio, dulce o hiel, ángel o demonio.
Cuando digo que somos especiales es porque reímos cuando quisiéramos llorar y callamos cuando quisiéramos gritar.
Pero hoy hijo, hija, no voy a callar, voy a hablar y decirte que me duelen tus fracasos, que sufro con tu dolor, que tu dicha es mi alegría, que tu sonrisa es mi sol, que mi amor no tiene principio, ni fin. Pero no olvides que soy de carne y huesos y con sensibilidad.
A vos madre; que tu experiencia es incalculable e inalcanzable y que obviamente, siempre vas a ser mayor que yo. Acepta que a pesar de mis errores, soy hija, madre y esposa.
Y a vos hombre; que creí que eras lo mejor que me podía pasar en la vida, que te crees Zeus, omnipotente o el hermoso Brumel. Hoy te pido que escuches mi ruego:
Si se acabo la pasión que nazca el compañerismo, si desapareció mi belleza descubre mi simpatía, si ya no soy joven reconozcas mi experiencia y si se acabo el amor, no me faltes el respeto con mentiras o falsas promesas.
Soy una persona en plena facultad de mis sentimientos y acepto tus burlas.
Como soy mujer, no puedo masticar chicle y cruzar la calle a la vez.
Como soy mujer, en vez de manejar debería lavar los platos.
Como soy mujer, en vez de cerebro tengo un hámster colgado de la ruedita.
Pero acepta que defiendo a mis hijos como leona, cuido a mis padres como a un tesoro y cuando amo me entrego en forma incondicional en cuerpo y alma…
Solo por ser mujer.
Stella Maris Fusitto |